Jul 24, 2014

Jason Garrett enfrenta un año crucial en el 2014 al frente de los Cowboys

 Se trata de la temporada más importante en la 
carrera como entrenador en jefe de Jason Garrett con 
los Dallas Cowboys.

Eso llega después del 2013, que había sido la más 
importante. Y el 2012. Y probablemente la del 2011, 
aun si se trató de su primera campaña completa como 
entrenador en jefe y la temporada baja se vio 
acortada por el cierre patronal. Se trata de Dallas, 
después de todo, donde ganar es un derecho de 
nacimiento, aun si esos aficionados nacidos después 
del 28 de enero del 1996, nunca han visto a su equipo
llegar al Juego de Campeonato de Conferencia.


Pero ahora es de verdad. Este año --2014-- es el más 
importante en la carrera como entrenador de Garrett.
Básicamente lo decimos porque no hay más opciones 
para Garrett. No está bajo contrato para el 2015 con 
los Cowboys. Está en un año de contrato del mismo 
modo que lo están Dez Bryant, Bruce Carter y 
DeMarco Murray.

La buena noticia para Garrett es que las expectativas 
externas nunca han sido más bajas durante su 
mandato como entrenador en jefe de los Cowboys. 

Las predicciones de temporada baja, que no importan 
demasiado de todos modos, pronostican a los 
Cowboys registrando marcas entre 8-8 a 5-11 o peor.

La mala noticia es que tiene una defensiva con un 
montón de interrogantes en todos los niveles. Elijan a 
un liniero defensivo y hay dudas. Elijan a un 
apoyador y hay dudas. Elijan a un back defensivo no 
llamado Barry Church u Orlando Scandrick, y hay 
dudas.

A la ofensiva, las cosas lucen mucho mejor, proveído 
que el mariscal de campo Tony Romo sea capaz de 
volver de una cirugía de espalda y jugar a un nivel 
alto. Para algunos esa podría ser una condicionante 
mayor considerando la edad de Romo (34), pero el 
sentimiento generalizado es que todo estará bien con 
el mariscal de campo, quien tuvo 31 touchdowns y 
10 intercepciones en 15 inicios en el 2013. Sumen a
Bryant, Jason Witten, Murray y una línea ofensiva que 
debe ser la mejor de la franquicia desde el 2007 y 
podemos imaginar a la ofensiva consiguiendo yardas 
números a lo largo de la campaña.

En eso se debe recargar Garrett si desea ser el 
entrenador en jefe de los Cowboys, o de otro equipo, 
en el 2015. El problema es que Garrett debe confiar 
en algo fuera de su control.

Una de las temáticas de Garrett en el 2013 era que 
entraba a la temporada hasta entonces más 
importante de su carrera como entrenador si la 
capacidad de hacer lo que mejor hace --mandar a la 
ofensiva-- porque Jerry Jones cedió esas 
responsabilidades a Bill Callahan. Garrett no estará 
mandando la ofensiva en el 2014 una vez más, pero 
tampoco lo hará Callahan. Garrett al menos tiene a su 
elegido, Scott Linehan, como encargado esta 
temporada, así que es una leve ventaja para él.

La mejor noticia para Garrett es que si llega a los 
playoffs, puede controlar su futuro.

Observando de manera objetiva lo que ha hecho 
desde que tomara las riendas como entrenador en jefe de tiempo completo, han existido señales 
positivas y errores que han costado juegos a los 
Cowboys. La dirección general del equipo es mejor de 
lo que era cuando asumió el mando. Troy Aikman dijo 
en el actual receso de temporada que si Garrett no 
regresa para el 2015, entonces el siguiente 
entrenador en jefe se beneficiará de la base 
construida por Garrett.

No hay muchos fuera de Valley Ranch que dan a los 
Cowboys una oportunidad de competir en la NFC Este 
en el 2014. Los Cowboys se fueron 5-1 en la división el año pasado y tuvieron a la peor defensiva de la 
liga. Si son ligeramente mejores defensivamente este
año, ¿no podrían competir? ¿En qué momento se 
convirtieron los Philadelphia Eagles, New York Giants 
y Washington Redskins tales potencias?

Si los Cowboys se meten a los playoffs, ¿se volvería a 
poner de moda el nombre de Garrett? ¿Echarían un 
vistazo los demás equipos al desastre que heredó, el 
modo en que mantuvo competitivo al equipo durante 
la reconstrucción, cómo trabajo con el propietario y 
gerente general Jerry Jones, y sería considerado bajo 
una perspectiva distinta a la que se tiene de él ahora?

Quizás, y eso lo pondría en una posición de ventaja.
Garrett no hablará de su futuro sin importar cuántas 
veces se le pregunte. Ofrece la misma respuesta 
sobre mantenerse enfocado en ser el mejor 
entrenador posible todos los días. Jones ha sido 
paciente con Garrett y no le importa que el entrenador
entre a la temporada sin garantías. Jones quiere ver a 
los Cowboys cosechar las recompensas de soportar 
algunos de los errores de Garrett gracias a su 
inexperiencia en sus primeras tres campañas.

Esta semana, Jones estará sentado junto a Garrett y 
se le preguntará sobre el status a largo plazo del 
entrenador en jefe. Profesará su fe en Garrett, 
destacará lo que ha hecho en los últimos tres años y 
hablará del potencial de postemporada para el 2014.
Si no llegan los playoffs tras esta campaña, entonces 
todo se viene abajo.

Por esa razón, este año --el 2014-- es el más importante en la carrera de Garrett como entrenador.

Jason Garrett

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